lunes, 16 de marzo de 2015

Maratón de Barcelona (15/03/2015)


Ens ha costat déu i ajuda arribar fins aquí”

No solo es cierto, sino que además es el estribillo de la canción, 'Corrandes de la parella estable' del grupo catalán Manel, en la que me he refugiado en estas últimas 5 semanas cada vez que se me pasaba por la cabeza tirar la toalla y no ir a Barcelona.


El camino
En principio, seguía un entreno de 17 semanas de internet, hecho por Rodrigo Gavela (aunque no al 100%). Todo iba perfecto, demasiado bien, diría yo, de hecho en enero y tras la media maratón de Santa Pola le dije a Neus, “me da miedo estar tan en forma, aún quedan 2 meses, creo que allí ya habré pasado el pico de forma”.

Pero el 8 de febrero, tras volver de un viaje de esquí con mis alumnos, salí a correr y me rompí. Estas últimas 5 semanas han sido un querer y no poder, tras la rotura del soleo, me tocó estar parado 10 días. Por suerte y tras un par de tratamientos de EPI por parte de mi compañero y fisioterapeuta Josevi empecé a rodar, siempre guiado con mucho cariño y profesionalidad por él. Las molestias/dolores no desparecían. Así combinaba entrenamientos con EPI, pero aún los dos creíamos que estaría en Barcelona. Tras tras hacer una tirada de 2h a buen ritmo a dos semanas de la cita y el famoso test de 2x6000 cuatro días después para ver mi estado de forma, me inscribí, a sabiendas que no podía ser tan pretencioso como quería cuatro semanas atrás.

Pero justo, tres días después, a siete días del maratón, en el último rodaje, de 90' tranquilo, en compañía de Andrés, Ángel y Juan Carlos, me tuve que parar cuando llevaba 70', noté algo en el soleo y pensaba que me había vuelto a romper. No era en la zona de la anterior rotura, eso lo tenía claro. Eso sí, el dolor era intenso y localizado. Al llegar a casa después de que me llevase Andrés en coche, Neus me lo vio en la cara ”¿Qué pasa Ale?” a lo que respondí, “me he tenido que parar, creo que me he vuelto a romper” … al mirarla y ver como le resbalan un par de lágrimas por su mejilla derecha me doy cuenta que, aunque ella nunca me lo ha dicho, está tan preocupada o más que yo en estas últimas semanas.

Así con la incertidumbre de si ir o no ir, me toca volver a parar hasta que el martes me examine Josevi. Lo tengo decidido, a no ser que me diga que vaya a Barcelona, no voy a ir, voy por la vida cojo perdido. Tras valorar la lesión, me dice que no estoy roto, pero si muy contracturado, me localiza el punto de dolor y me da una última sesión de EPI que no se la deseo a nadie. Si me hubiese llegado el brazo le hubiese estrangulado, con lo que me ha cuidado. Al acabar me dice, “Yo iría a Barcelona, y si te tienes que retirar te retiras, qué pasa si te retiras, no pasa nada”. Pero yo no lo tengo claro, solo he podido hacer 160Km en las últimas 5 semanas y me toca estar parado los 6 días previos a mi primer maratón.

Al llegar a casa hablo con Neus y, decidimos ir, más bien lo decide ella, “avisamos a amigos para vernos el sábado y que sea lo que tenga que ser”, me dice.

Yo por mi parte tomo varias decisiones. Por una parte miro blogs, especialmente el de Carles Castillejo, para ver la alimentación e hidratación previa a un maratón, e intento seguirla en sus tres últimos días (hidratos hasta reventar). Por otra, mandar un mensaje a amigos que están muy pendiente de mi (Juan Carlos, el Kántabro, Ramón y Juan Antonio, estos dos últimos de Skyrunners), explicándoles que he tomado la decisión de ir, que no pienso hacer ni un solo kilómetro en toda la semana y que no quiero hablar más del maratón hasta después de la carrera. Palabra que ellos y yo sólo pudimos mantener hasta el sábado. También decido que una vez aquí moriré con las botas puestas, que no pienso rodar el sábado, aunque sé que me apetecerá, ni calentar el día de la carrera. La verdad, es que no soportaba la idea de morir ahogado en la orilla. Y por último, recopilo mensajes que me puedan motivar hasta las 8:30 del domingo...(por el texto está los que seleccione de la red).


 Así pasa la semana, los dolores van poco a poco remitiendo, el viernes pasa Neus a por mi a la salida del instituto y cogemos carretera para Barna. A eso de las 21.30 estamos en destino, yo sigo con dolores a cada paso y me digo a mi mismo “es imposible, si voy cojo, como voy a correr un maratón en 36 horas”.

El sábado al levantarme me doy cuenta que por primera vez, tal y como decía Josevi, el dolor ha desaparecido, y se ha convertido en una molestia. Justo en ese preciso momento es cuando empiezo a creerme que a lo mejor puedo hacerlo.

Tras ir a recoger el dorsal por la mañana, nos vamos a descansar y, a las 18:00 quedamos en con amigos y excompañeros míos en Gracia a tomar unas cañas, y ponernos al día en nuestras vidas (yo solo me tomo una). A las 20:00 me vuelvo al apartamento a comerme mi última 'platada' de arroz integral y a descansar pronto, mientras que Neus se va a cenar con unas amigas y llegará en mi primer sueño.

El día ha llegado

A eso de las 5:30 me levanto a desayunar, y leo un mensaje de Juanito que me ha mandado la noche anterior y que, más tarde os haré saber. Preparo la ropa y me meto un billete de 5€ en el bolsillo del pantalón, por si me tengo que retirar y pillar el metro de vuelta.

Tras un trayecto curioso en el metro, donde nos juntamos, corredores con gente que regresa a casa de fiesta, llegamos a la salida. A eso de las 8:10 me meto en el cajón y aunque estoy tentado a calentar, no lo hago, me acuerdo de lo que le había dicho a Josevi, que prefería morir con las botas puestas y estiro ligeramente.

La salida es una mezcla entre ansiedad, incertidumbre y desasosiego. Eso sí, tengo varias cosas claras, tengo que correr fácil, sobrado, dis-fru-tar hasta donde llegue, sin padecer lo más mínimo, al menos hasta el Km 28 (nunca había pasado esa barrera y no sabía como mi cuerpo reaccionaría) y si era posible, pasar cada 5K sobre 22:30 como me había dicho el Kantabro (seguramente la persona que más encima de mi ha estado en este periplo de 17 semanas, para mi es un referente y, es que por algo yo le llamo el “boss”). También tengo decidido que cada vez que venga una cuesta voy a bajar el ritmo para que no castigar el maltrecho sóleo, que voy a beber en todos los avituallamientos y lo másimportante, que con molestias seguiré, pero con dolor pararé y me retiraré.

El Km1 lo hago fácil, tranquilo a 4'30”, demasiado rápido pienso mientras veo como me adelantan otros corredores, evaluando todas las situaciones, fijándome muy bien en hacer buenos apoyos, pero pocos metros después noto que el gemelo izquierdo lo tengo aprisionado, me va a reventar y decido subirme a la acera, pararme y bajarme las media de compresión...al poco, vuelvo a correr y me digo, así mucho mejor.

A partir de ahí la carrera se convierte de intentar disfrutar de cada zancada, aunque no lo consigo, pues tengo mucho miedo a romperme. Decido ponerme pequeñas metas, la primera es llegar al Camp Nou, Km6, y evaluar como va todo en esta primera subida. Una vez allí me centro en llegar al Km12, donde he quedado con Neus, para contarle como voy, y retirarme si hay dolor. Al verla, le digo que no se preocupe, que sigo. Desde allí me centro en el siguiente punto conflictivo,la subida por Passeig de Gràcia, bajo mi punto de vista, la parte más dura de la carrera, 1Km de subida que puede pasar factura más adelante.Lo paso sin problemas por debajo de 5', reservón.

Ya ha pasado 1/3 de carrera y las sensaciones sin ser excelentes no son malas. Es otra versión de mi mismo la que está corriendo, una versión mucho más racional. Ahora toca pensar en llegar a Meridiana, una vez allí hay que hacer unos 2-3 km de ida y vuelta, los primeros pican bastante hacía arriba, cosa que no recordaba. A la vuelta esta situado el arco de la media. Lo paso en 1:33 largo y en ese momento recuerdo unas palabras de Juan Carlos, “no olvides que un maratón empieza en el Km 21”.

Con estas llegamos al Km24, ya me he tomado 4 geles, 3 de los 7 que llevo y uno que he pillado de un avituallamiento. Voy bien pero empiezan a surgir los primeros problemas. Por primera vez en una carrera me noto como me sale una llaga en un dedo, y a los pocos metros noto como explota. Al poco noto otra llaga en el otro pie. Evalúo la situación y decido pararme, ajustarme un poco las medias de compresión, no sea que que fuese esa la causa de tal percance. Un km después noto, como el dolor de la rozadura ha desaparecido. Al llegar al final de Diagonal Mar Km 28, entro en pánico, derivado de nunca haber corrido más de esta distancia, pero se me pasa rápido al ver que no pasa nada.
Al paso por el arco que marca el Km30, alcanzo a un grupo de unos 20 corredores que van a hacer 3:08, y que dicen que están clavándolo. Intento seguir a mi ritmo, que es un poco más ligero, pero al notar que el soleo me empieza a molestar más de la cuenta decido juntarme a ellos hasta el 35, si el cuerpo aguanta.

En el km 35, me despego del grupo, me tomo el que será mi último gel, de un total de 9, y la verdad si me hubieran dado otro no me hubiera sobrado.

En el Km37, ronda de Sant Pere, antes de llegar a Plaça Catalunya, vuelvo a ver Neus, que se ha acercado a ese punto a darme los ánimos que me faltan. Ahí sé que lo voy a hacer, y se me cae alguna que otra lágrima. No sé si apretar o no, y me digo, “para qué arriesgar”....pero esto aún no se había acabado.

Al llegar a Via Laietana noto que me empiezan a dar calambres en el isquio derecho, y decido cambiar la zancada para intentar no tener que parar a estirar. Es una sensación extraña que, nunca antes había sentido y que en el Km 40, antes de llegar a la Plaça de Colom, se pasa al isquio izquierdo.
Y llegamos a Paral·lel, los últimos 2 Km son una recta interminable que pica para arriba, lo que un día normal puede parecer inapreciable, en este punto del maratón parece que estás subiendo un puerto de montaña. La avenida está abarrotada, la gente no nos para de animar, es impresionante. Miro el reloj y sé que llegaré en 3:08 si no pasa nada raro y que, hasta puedo aflojar un poco, además, entre corredores que se paran y el gentío es muy difícil ir más rápido. Levanto la vista y ya puedo ver Plaça d'Espanya, esto está hecho.

Km 42, la calle se llena de vallas, cual etapa de una prueba ciclista, ya solo quedan 195metros, busco con la mirada a Neus, a sabiendas que será imposible verla, me subo las gafas de sol para no perderme detalle de nada y recuerdo los mensajes de Juanito que antes comenté y que rezaban lo siguiente....” molta sort, molt de cap i disfruta en tot moment, et dessitge lo millor, go....no oblides que cada pas és un regal, i que els últims 100 metres seràn els meus emotius de la teva carrera esportiva, disfruta'ls al màxim”

No recuerdo bien como fueron, lo que si que recuerdo con mucha claridad es que cuando pase meta me paré, me acurruqué y empecé a llorar, que vinieron las asistencias, creyendo que no me encontraba bien y, que les dije, que todo estaba perfecto, que simplemente no podía parar de llorar de la emoción... a la cabeza, en ese momento me vienen multitud de cosas... lo que me ha costado llegar hasta aquí, lo que preocupado que tenía a Neus, lo afortunado que soy de tener tanta gente a mi lado, lo que daría porque mi amigo Rubén hubiera estado a mi lado en ese momento, ¡Menudo abrazo nos hubiésemos dado!, lo orgullosa que estaría mi madre de verme tan feliz... y no puedo parar de llorar, son 2-3 minutos brutales, mucho más brutales de lo nunca había imaginado. De hecho mientras escribo no puedo evitar que se me caiga alguna lágrima. Para mi, ayer, haber acabado mi primer maratón y bajar de 3:10, tenía igual o más valor que haber bajado de las 3horas como quería intentar hace 5 semanas. Así lo creía y así lo creo. Como me escribió Josevi en un mensaje “ni en tus mejores sueños después de todo lo que te ha pasado”.

En cuanto soy capaz de controlar las emociones empiezo a andar, buscando bebida y comida para reponer fuerzas y a por mi medalla de finisher, que bien me he ganado. De repente todos aquellos dolores que esperaba tener a partir del famoso “Muro”, y que yo no he sentido en carrera, se apoderan de mi, parezco un inválido, las caderas y las rodillas apenas me dejan caminar, todo es muy extraño, pero me tranquiliza ver que al resto de corredores les pasa lo mismo.

Tras ser tratado por los fisios y podólogos de meta, me cambio, respondo a mensajes, hago alguna llamada y me voy en busca de Neus...nada más verla me acuerdo de la canción de Manel y se lo digo pero de manera adaptada y cariñosa “lo hemos hecho, fea y lo que nos ha costado”

A eso de las 16:30 cogemos el coche y para a casa, mientras ella conduce, yo, a ratos, más de los que hubiera debido, voy llamando y escribiendo mensajes a familia y amigos... y sobre las 22:30 de la noche llegamos a casa, muertos, toca deshacer las bolsas e irse a dormir, que al día siguiente a las 6:30 tocan diana para ir a currar (que al final han sido las 4:30, malditas endorfinas!!!!)... tirando la ropa a lavar me acuerdo del billete de 5€ que me mentí en el bolsillo del pantalón, lo abro y... ahí está, tras dejarlo a secar en el banco de la cocina con una sonrisa de oreja a oreja, Neus me mira y me pregunta, “¿De qué te ríes?” y le respondo “de lo que me alegro de no tener que haber usado ese billete”

Sin lugar a dudas, sin muchos de los que vais a leer esto, y de otros que no lo harán, hubiera sido muy difícil haber corrido ayer el maratón y, desde aquí os doy las gracias. Pero sin ningún género de duda, sin ella, hubiera sido imposible. Es la persona que más fe tiene en todo lo que hago en mi vida, la que siempre ve el vaso medio lleno, (aunque no lo parezca por mi sonrisa, yo soy el pesimista de la casa), la que ha soportado mis dudas en estas 17 semanas, la que condujo a la ida y a la vuelta para que yo descansase, la que tomó la decisión por mi, medio obligándome a ponerme el dorsal y, la que no paró de repetir durante toda la semana, “no pienses en el dolor que tienes o lo agravarás, sé que lo vas ha hacer y, no te digo que tardarás 3 horas, pero seguro que bajas de 3:10, ya lo verás” (aunque la marca ya no era importante).

No sé si correré otro maratón, pero si lo hago, sé que no será tan especial como lo fue ayer.

Crónica escrita por Ale.







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